Las sagas secretas de Nolan: el salto hacia la inmortalidad
Tres días han pasado desde mi cita con La Odisea, y el impacto sigue intacto. Qué experiencia. Su grandeza no radica únicamente en un reparto irrepetible, con Damon y Hathaway directos a los Oscar, secundarios de lujo como Patel, Leguizamo, Pattinson y Bernthal, o el golpe sobre la mesa de Holland. La victoria de Cristopher Nolan va mucho más allá: es el triunfo de un apartado técnico bellísimo, con imágenes inolvidables, un guion perfecto y un ritmo que convirtió las casi tres horas en una maratón. (Por no mencionar su primera aproximación al terror). El regreso de Odiseo -y su reencuentro con Argos, la única persona que nunca perdió la fe- me arrancaron las lágrimas, me pegaron a la butaca... me hicieron recordar por qué el cine es el Séptimo Arte. Desconozco si es la obra cumbre de su director, pero tengo claro que este viaje lo ha coronado para siempre en el Olimpo del cine. Y, al mismo tiempo, confirma su compromiso con las grandes sagas temáticas. En realidad, dejando ...